Claustrofobia y síntomas post aislamiento

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En estas semanas que comienza a hablarse de un levantamiento progresivo de la medida de aislamiento, donde nos invitan de a poco ir recuperando espacios y actividades pueden presentarse síntomas que se han activado o disparado durante el aislamiento.

Uno de ellos tiene que ver con la fobia.

La fobia es un miedo irracional que provoca una elevada ansiedad en quién la vive. Se manifiesta a través de un miedo intenso y desproporcionado ante situaciones y objetos concretos que habitualmente no inspiran angustia ni miedo a otras personas.

La claustrofobia es un miedo a permanecer en lugares cerrados o muy estrechos como ascensores, túneles, habitaciones pequeñas y oscuras. Se produce la sensación de pérdida de control (no poder salir) y la de ahogo (no poder respirar o miedo a que se termine el oxígeno).

Activa un conflicto de memoria de miedo por alguna situación conflictiva en el útero materno o en el parto: No poder salir, cesárea, parto peligroso, o asfixia por vuelta de cordón.

El sentido biológico de la claustrofobia es el de evitar volver a quedar encerrado como en el vientre materno.

También puede activar memorias de miedos en relación a la muerte por encierro, o sin posibilidad de escapar (campos de concentración o exterminio) o miedo a ser enterrado vivo. También miedo por no poder escapar de un lugar cerrado que está siendo atacado (mientras oigo como caen bombas, por ejemplo).

En las semanas de encierro aparecieron síntomas y rasgos de claustrofobia, ahora que nos anuncian el retorno a la actividad podemos encontrar lo opuesto claustrofobia: la claustrofilia y la claustromanía.

Salir es peligroso

La claustrofilia es el deseo de permanecer en lugares cerrados y la claustromanía hace referencia al encierro solo en el propio hogar. En fin, el deseo de permanecer encerrados.

En estos casos se presenta un conflicto de miedo a salir a la luz que puede ser interpretado como miedo a nacer o a renacer.

Se activa un programa que intenta evitar que salgamos de nuestro “territorio vital” ya que eso sería peligroso. Esta memoria viene de cuando estábamos en el útero materno y había un peligro esperándonos fuera, al nacer.

En esta paleta quería agregar también a la agorafobia que es el temor a los espacios abiertos, a las aglomeraciones, a los contactos públicos. Básicamente existe un miedo a no tener el control de la situación, a no tener una vía de escape en caso de emergencia. Suele producir pánico y ansiedad.

El mensaje interno es: “salir es peligroso, debo quedarme en mi zona de seguridad”. Para sobrevivir “no puedo bajar la guardia”.

También existe un exceso de responsabilidad en los agorafóbicos. Es posible que durante la infancia tuvieran que responsabilizarse de algo o de alguien (madre, hermanos). Está presente el miedo a perder el control, la idea de que nadie podrá ayudarlos si no tienen todo controlado.

Algunos indicios que nos delatan que podemos estar atravesando un episodio de fobia son: molestia o dolor torácico, mareo, sensación de desmayo, miedo a perder el control, sensación de asfixia, náuseas, hormigueo en manos, pies o cara, palpitaciones, dificultad para respirar, sudoración, entre otros.

Recapitulando, las fobias son miedos cristalizados y automatizados. Son reacciones inconscientes a situaciones que provocan conflictos cercanos a la muerte para la persona que lo vive o sus ancestros, por eso el concepto de transgeneracional cobra importancia en las fobias ya que el estrés o el miedo mal gestionado por las generaciones anteriores se hereda. La fobia puede estar tocando una información que está en el inconsciente familiar, la información no se pierde, se transforma, se hereda.

La clave para resolver cualquier fobia es buscar la historia que se esconde detrás de la historia.

Las fobias como muchos otros síntomas pueden ser tratado desde el prisma de la Bioneuroemoción®.

Mónica Haefeli
Acompañante en Bioneuroemoción®

2 comentarios en “Claustrofobia y síntomas post aislamiento”

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