Que tu rabioso corazón me muestre todos los secretos
Y que tu efecto dominó derribe todos mis miedos
Miguel Mateos
La palabra obsesión proviene del término latino obsessĭo: “asedio”.
Asedio según el diccionario significa: cercar un lugar fortificado, para impedir que salgan quienes están en él o que reciban socorro de fuera. Otra acepción del término indica: presionar insistentemente a alguien. Esto es muy cercano a hostigar.
Cuando hablamos de obsesión nos referimos a la importancia desmesurada y compulsiva que le damos a una idea, deseo o imagen sin poder evitarlo.
La obsesión es un síntoma del pensamiento. Cuando alguien está obsesionado por algo o por alguien, toda la atención y toda la energía, están dirigidas hacía este puntual objeto de atención.
La mayoría de las veces, se presenta un temor angustioso frente a “algo que podría suceder” y que se debe evitar, entonces la prioridad es mantener la obsesión, incluso inconscientemente. El sistema de pensamiento está paralizado; se retroalimenta con el objeto de la obsesión. Así llena un vacío interior y una gran inseguridad.
Las obsesiones pueden tener formas muy diversas: puede tratarse de una fobia frente a algo o a alguien, pueden ser “diálogos internos” sobre “lo que se podría pasar si…”, dudas insoportables de sostener o una compulsión a cometer ciertos actos.
Estas ideas disparadoras vienen de modo repetitivo, compulsivo y amenazador. Los gestos obsesivos siembran el terreno para que una persona se presente llena de dudas, indecisa y para que viva una ambigüedad amor odio en relación a si mismo y a los demás.
Vivir al límite
Las personas que afrontan fobias, ataques de pánico o pensamientos obsesivos, viven con una preocupación constante, las emociones intensas y al límite y con sensaciones corporales como sudores intensos, sudores fríos, taquicardia, sensación de desmayo.
El miedo y la ansiedad reducen el mundo y agotan la vitalidad, condicionando las experiencias que puedan presentarse. Vivir de esta manera es muy exigente y agotador.
La obsesión nos indica un conflicto de peligro en el territorio, y frente a esto se activa el instinto de supervivencia, el sentido biológico de este síntoma es “salvarnos la vida”.
En este orden; el origen de la obsesión es un pensamiento o acción que nos lleva a la salvación. Se repite este gesto obsesivamente porque en otro momento fue el gesto que salvó a alguno de nuestros ancestros; o justamente todo lo contrario, fue el gesto que condenó a alguien de nuestra familia.
Retomemos el concepto de asedio: cercar un lugar fortificado, para impedir que salgan quienes están en él o que reciban socorro de fuera.
La persona con pensamientos obsesivos vive en una cárcel interna; en una jaula a la que alguien cerró la puerta y tiró la llave. Una cárcel de miedo.
La llave de la puerta o la clave del miedo están en su inconsciente, donde se guarda la causa, la raíz de este síntoma. Encontrarla y deshacerla puede traer calma y paz interior.
Mónica Haefeli
Terapias – UCDM
1 comentario en “Obsesión, una burla del destino te puso en mi camino”
Siempre es un placer leer y reflexionar sobre los valores que se relacionan con nuestras acciones cotidianas