Tengamos un gesto amoroso: quedémonos en casa … O nos salvamos todos o no se salva nadie

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En estos días de encierro y reflexión veo que el corona virus nos está poniendo de cara a un sistema que ya no funciona, un sistema obsoleto, del sálvese quién pueda, de egoísmo y de individualismo; ya no se sostiene, ya no podemos vivir así.

Un sistema donde hay más metros cuadrados de shoppings que de hospitales, un sistema donde hasta los hospitales del primerísimo mundo no tienen estructura para soportar esta demanda.

Este sistema ha creado centros de salud donde la hotelería es más importante que el personal y el equipamiento, ahora es la salud pública la que tiene que salir a poner el pecho, el hombro y la sangre de sus trabajadores porque en este momento está funcionando a tracción.

Este sistema de ricos y pobres, de fronteras cerradas a quienes escapan de guerras y miserias, de intolerancia, racismos y fobias, ya no tiene lugar. Ahora las fronteras se cierran porque tres gotas de saliva te pueden contaminar. Y nos piden quedarnos en casa.

En estos días he visto y oído gestos tan egoístas, tan despojados de solidaridad que se me hace un nudo en la garganta. Esta medida de emergencia nos pone a límite y es aquí donde vamos a ver muchas miserias humanas, mucha sombra está saliendo, sombra individual y sombra colectiva.

Nos piden que nos quedemos en casa. Y solo escuchar esta recomendación puede activar información inconsciente o pasiva que cada uno tiene. Fobia, obsesión, claustrofobia son solo tres de las que se me ocurren. Si una persona tiene una semilla de obsesión y le dicen que se puede contagiar o se puede desabastecer, el mensaje es tan fuerte que se potencia y se expresa con gestos extremos, miserables, como he visto este fin de semana, góndolas de productos básicos vacías.

Si una persona tiene la semilla de claustrofobia y le dicen que no puede salir, se le dispara un cúmulo de información inconsciente que la vemos reflejada en gestos extremos.

Hay cosas concretas que si podemos hacer: quedarnos en casa, ver que nos pasa cuando nos quedamos en casa, cuando nos piden un alto en tantas distracciones a las que nos dedicamos a diario. No todos lo soportan.

Tengamos un gesto de introspección, de solidaridad, de humildad, tengamos un gesto amoroso: quedémonos en casa y ayudemos a quienes están trabajando día y noche para contener esta emergencia.

Hoy más que nunca estoy convencida: O nos salvamos todos o no se salva nadie.

Mónica Haefeli
Acompañante en Bioneuroemoción®

7 comentarios en “Tengamos un gesto amoroso: quedémonos en casa … O nos salvamos todos o no se salva nadie”

  1. Todos podemos!
    Es un momento positivo donde nos dará la oportunidad de volver a nosotros mismos, volver a sentir y vivir de una otra forma que ya habíamos olvidado.

    Responder

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