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Obesidad y sobrepeso – Una dulce rendición (parte uno)

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Hablar de sobrepeso y obesidad nos invita a mencionar el alimento y la nutrición. Ambos tienen una función biológica y una función emocional que pueden estar entrelazadas.

Referirnos a la comida en general, es un poco delicado ya que existen muchas formas de alimentarse, cada país, cada cultura, cada clase social y cada familia se alimenta respetando ciertos rituales y de acuerdo a lo que tenga acceso.

De lo que si estoy convencida es que comemos más de lo que necesitamos biológicamente, muchas veces comemos a partir de los dictados del mercado que nos ofrecen productos y soluciones a ciertos vacíos.

De la misma forma que necesitamos agua, proteínas, vitaminas para garantizar las funciones biológica, necesitamos amor, la mirada del otro, reconocimiento y apoyo para conseguir un equilibrio emocional.

La nutrición es un conjunto de mecanismos de intercambios entre el organismo y su medio ambiente para transformar la materia en energía para mantener el organismo con vida.

La alimentación comprende:

  • la captación del mundo exterior en forma de elementos materiales;
  • la diferenciación entre lo asimilable o no asimilable;
  • la asimilación de las sustancias asimilables y
  • la expulsión de lo no digerible.

De alguna forma el hambre nos conecta con un anhelo de posesión, una necesidad de absorción, una cierta codicia. Comer satisface el deseo a través de la ingestión, integración, asimilación y eliminación.

Si hacemos un paralelo con el hambre o vacío emocional lo que puede pasar es que algunas personas intenten saciar este vacío comiendo, ingiriendo alimentos. Frente a un hambre emocional, en lugar de abrir el corazón abren la boca, “se lo traga todo”, no elimina y el resultado es la obesidad.

Hay una relación muy estrecha entre lo dulce y el afecto, por ejemplo, las personas que buscan todo el tiempo algo dulce para comer están tratando de colmar un vacío de cariño, de dulzura, de aceptación y cuidado.

También las personas que sistemáticamente ofrecen algo dulce para comer están expresando una forma de dar cariño, no están muy disponibles para dedicar amor de otra forma, entonces tienen siempre algo dulce a mano para convidar.

Algunas pistas para identificar el origen del problema

El sobrepeso es peso corporal superior al normal teniendo en cuenta la masa corporal. La obesidad es acumulación de grasas.

Indica un conflicto estructural de abandono y separación.

Existen varios sentidos biológicos:

En general en la biología, ser grande es una solución para la supervivencia, para atemorizar al enemigo, intimidar gracias al tamaño.

Otro sentido es el de acumular reservas energéticas para posibles carencias en el futuro.

También se puede engordar para sustituir alguna ausencia o una pérdida importante, en lo femenino por ejemplo recuperar al hijo que se va de casa, o el hijo que nunca se tuvo.

Antes de cerrar para dejar paso a la segunda parte dejo algunas preguntas disparadoras

  • ¿Quién no me ve?
  • ¿Quién quiero que me vea?
  • ¿Qué puede faltarme en el futuro?
  • ¿De quién no quiero separarme?
  • ¿Qué no puedo digerir?
  • ¿Qué no puedo soltar?
  • ¿Qué no puedo aceptar y me genera impotencia?

Las respuestas a estas preguntas pueden ser la base para encontrar la punta del ovillo de la obesidad.

Mónica Haefeli
Terapias – UCDM

1 comentario en “Obesidad y sobrepeso – Una dulce rendición (parte uno)”

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