obesidad, sobrepeso, emociones

Obesidad y sobrepeso, una dulce rendición – (parte dos)

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El sobrepeso es peso corporal superior al normal teniendo en cuenta la masa corporal. La obesidad es acumulación de grasas.

La presencia de sobrepeso indica un conflicto estructural de abandono y separación.

Es muy complejo encontrar un conflicto concreto que desate la obesidad o el sobrepeso. La función de tomar peso siempre debe ser entendida como una prevención, por lo tanto, debemos buscar el conflicto en el futuro que puede ser el miedo a quedarse sin trabajo/alimento, miedo a vivir una situación desfavorable o un sufrimiento por una pérdida real o simbólica.

El hecho de tomar peso tiene varios sentidos biológicos relacionados con la supervivencia:

Si el conflicto tiene connotación de peligro, de ataque, ser grande atemoriza al enemigo, intimida.

Si el conflicto indica el miedo a no tener acceso al alimento, acumular grasas garantiza reservas energéticas para el futuro.

Si el conflicto se desata por una pérdida o abandono, engordar puede compensar la ausencia de la persona añorada. La cantidad de kilos de sobrepeso pueden indicarnos la edad o la relación del bloqueo. Puede darnos pistas del origen del síntoma.

También puede haber un conflicto de identidad, es el caso de las personas que engordan para llamar la atención, engordar para que nos vean para que nos atiendan. La mirada del otro es importante, implica reconocimiento.

Mecanismo de protección

La obesidad también puede verse como un mecanismo de protección para no atraer una pareja, por ejemplo, en el caso de una persona que ha sufrido una decepción amorosa y ha negociado consigo misma “no voy a volver a sufrir, perder un amor es muy doloroso, no quiero volver a pasar por esto”. Estos acuerdos son a nivel inconsciente y se expresan con el sobrepeso.

Hay familias o grupos donde ciertos códigos estéticos aceptados son sutiles, pero muy presentes.

Por ejemplo, si una familia tiene el concepto de gordura aceptada solo durante el embarazo o en la vejez, condiciona la estética (y la salud) de los niños, jóvenes y jóvenes adultos, desde el mandato de mantenerse flacos.

Un conflicto de silueta presenta una desvalorización estética por verse demasiado gorda o gordo.

Si alguien se siente atacado por su sobrepeso, la respuesta a este ataque lleva a no bajar de peso. El simple miedo a engordar, que puede desatar una obsesión con las calorías, puede desencadenar el sobrepeso. La solución que se encuentra nutre el problema, la historia del huevo o la gallina.

Una forma de romper este círculo es encontrando el origen del conflicto, hacerlo consiente e integrarlo.

Mónica Haefeli
Terapias – UCDM

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