Lo opuesto al agradecimiento es la queja

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Vinimos a este mundo a amar. La clave es amar y agradecer.

El agradecimiento es una de las energías más poderosas que existe, porque al agradecer honesta y humildemente somos conscientes de todo lo que fue y es necesario para que esto que estoy viviendo se pueda concretar. Para que este instante sea posible.

Tener noción de todos los hilos que se han movido y acomodado para que esto que estoy viviendo o recibiendo sea posible tal y como se me está ofreciendo, nos pone en un estado de relación sublime con el universo.

Agradecer sin más, sin calificar si es bueno o malo, si es más o menos intenso, más o menos justo, agradecer sin juzgar porque agradecer sin juzgar mina el ego.

Al activar la energía del agradecimiento nuestro ego deja de quejarse y nuestro corazón recibe y amplifica, reproduce, contagia.

Puede ser que aun queriendo y proponiéndonos dejar la queja, no sea tan fácil, porque es un hábito instalado y por más que decretemos no quejarnos nos descubramos quejándonos de cosas simples, domésticas, cada día. Tal vez nos veamos echándole la culpa a los otros (nuestros colegas, familiares, parejas, en fin, a nuestros compañeros de viaje) que nos empujan a quejarnos, que nos provocan, que están ahí para que no podamos cumplir nuestro cometido de no quejarnos. El otro siempre es útil para que nos desquitemos. Lo más importante de esto es que, aunque sinceramente lo decidamos, caemos de nuevo en la energía de la queja, del ego.

Entre las cosas que experimenté, aprendí y ahora comparto con ustedes es que, al cambiar un hábito, la decisión en si misma suele no ser suficiente, no alcanza solo con dejar de hacer algo, también es bueno empezar a tener gestos diferentes. Si dejamos de quejarnos parecería que nos falta algo, queda un espacio vacío, ¿qué hacemos en lugar de quejarnos? ¿con que llenamos ese espacio? ¿En dónde ponemos esa energía? En algo que nos guste puede ser una opción.

Un día me propuse dejar de quejarme. No me gustaba el ambiente que vivía día a día; decidí que quiero participar de algún movimiento de gente que se conecte desde otro lugar, que esté dispuesta a hacer las paces, desde una empatía sana, desde una mirada humanística y no egocéntrica.

He salido de la queja para buscar a gente que vibra distinto y la he encontrado, con creces, por todos lados hay gente con buena vibra, solo hay que salir a buscarla.

¿Vos qué harías si dejaras de quejarte?

Mónica Haefeli
Acompañante en Bioneuroemoción®

3 comentarios en “Lo opuesto al agradecimiento es la queja”

  1. Mónica, qué alegría leerte en estos artículos tan llenos de amor y sabiduría!!!
    Hermoso espacio tu blog! Muchas gracias por brindarnos estás reflexiones que sirven de disparador a la introspección y al autoconocimiento.
    Un beso grande desde Córdoba!

    Responder

Deja un comentario