Recordar sana, y nos salva

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Cuando vivimos alguna situación difícil o un shock emocional una parte de la información de lo vivido queda guardada en el inconsciente, esto es para protegernos para poder salir adelante porque a veces cargamos con informaciones muy duras y si tuviéramos las heridas a flor de piel nos sería muy difícil vivir, entonces cierta información va quedando almacenada en el inconsciente. Pero está, ahí está.

Y cuando es el momento sale, para ser sanada, para salvarnos.

Magali, una joven adulta, vive en la capital de un país nórdico, un día, sufre un burn out, una situación en su trabajo la pone a límite, colapsa, llega a su casa con una fiebre muy alta y duerme un sueño profundo, no podía hacer otra cosa que dormir.

Sueña, y revive … tenía 4 años, Argentina, 1977, estaba jugando en el patio del jardín de infantes con una muñeca, la señorita la agarra de un brazo, la muñeca se le cae de las manos, la maestra la toma fuerte del brazo, la arrastra hacia una galería y la lleva a la puerta de atrás de la escuela. La esperaba su mamá con sus hermanos, salen corriendo, suben a un bus, cuando el bus pasa por su casa ve a unos hombres de verde rodeando su casa, rompiendo puertas y ventanas, disparando y ella no entendía por qué no había podido recuperar su muñeca.

Siguen las imágenes, sigue la fuga, recuerda haber sentido el estrés de su mamá, escapando con 4 niños, siente el miedo de su mamá, su mamá colapsando de miedo, recuerda la lluvia, el barro, haber cruzado de forma no muy convencional la frontera, aferrada al cuello de su papá, empapada de lluvia, temblando de frío y de miedo.

Recuerda los teléfonos que de niña había aprendido de memoria, su papá se los había enseñado por si tuviera que pedir ayuda, recuerda el avión aterrizando en una capital nórdica, enero, el aeropuerto absolutamente nevado, cubierto de una tierna capa blanca, ella a sus 4 años mira por la ventanilla del avión y dice: “mamá llegamos a la luna”.

Cuando la fiebre se lo permite se levanta a tomar agua y ve a su hija volviendo a su casa del jardín de infantes, recibe a la nena que llega entusiasmada y le cuenta su día en el jardín, con esos ojos que se comen el mundo, con esos rizos que caen sobre sus hombros con esa pureza, inocencia, amor que ofrecen los niños.

Magalí se pregunta por qué ahora, por qué justo ahora se acuerda de todo esto, ¿será tal vez porque su nena tiene la edad que tenía ella cuando vivió todo esto? Tal vez.

Magalí recodando sana, recordando salva, a su niña interior y a su hija.

Gracias Magalí por compartir conmigo tu historia.

Traer a la conciencia lo que tenemos en el inconsciente, este camino podemos hacerlo desde la Bioneuroemoción®. Al tomar conciencia de los procesos internos que crean nuestra experiencia, podemos comprenderlos e integrarlos, para poder realizar los cambios de una forma consciente. En este camino podemos acompañarte.

Mónica Haefeli
Acompañante en Bioneuroemoción®

2 comentarios en “Recordar sana, y nos salva”

Deja un comentario