El cambio pasa por el corazón, por un corazón que vibra

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Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces y producir cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente. UCDM

En estas fechas de fin de año, épocas de balances generales y personales, de algún modo revisamos lo vivido estos últimos 12 meses, repasando rutinas, recordando aventuras, si hemos sido pasivos o valientes, evocando las personas que nos han acompañado, algunos reencuentros, algunas despedidas, algunos adioses.

En medio de estos recuerdos y pensamiento se me disparan algunas preguntas ¿Somos realmente libres de elegir con quién nos sentamos a la mesa el 24 a la noche o con quienes brindamos el 31 para empezar un bendecido año nuevo?

¿Somos realmente libres a la hora de elegir lo que ofrecemos como regalo a quienes nos rodean?

Y si desgloso un poco más esta pregunta ¿es mejor ofrecer un regalo o tiempo, atención, escucha atenta y discreta a quienes queremos?

Te ofrezco toda una tarde para que tomemos mates, hasta que se laven y sean intomables.

Te ofrezco dos horas para que releamos recortes de otra época, para que nos riamos de anécdotas y situaciones ridículas vividas juntos.

¿Te acordás cuando …? Recordando lo vivido, valorando el tener con quién recordar vivencias y emociones. Animarnos a prometernos un próximo viaje, un próximo mate, una charla virtual, lo que sea.

Ofrecer un buen gesto, ser amable, escuchar, preguntar en lugar de suponer, porque de verdad nunca sabemos lo que le está pasando al otro, qué tormentos está viviendo, qué preguntas se está haciendo, qué penas tiene o contra qué miedos está luchando

Me gusta mucho la idea que de verdad no sabemos hasta dónde puede llegar un gesto amable, una palabra, un abrazo, un silencio, es como si dejamos una semilla que se puede expandir en tiempo y espacio, replicarse y extender y expandir hasta donde ni siquiera podemos imaginar

La frase de entrada de este artículo yo la entiendo así:

Un gesto amoroso nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces y producir cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente.

De esto estoy convencida hasta la médula.

Un poco esta es la idea que inspira mi logo, un gesto que se extiende, un corazón que vibra y se expande, una base tan abstracta que la maestría de Mariela Betania pudo llevar al papel, darle trazos y colores.

El cambio no pasa por la cabeza, el cambio pasa por el corazón, un corazón que cambia y amplifica su vibración.

Felices fiestas, felices vacaciones y todo lo mejor para 2020.

Mónica Haefeli
Acompañante en Bioneuroemoción®

12 comentarios en “El cambio pasa por el corazón, por un corazón que vibra”

  1. Bien cierto es que lo que perdura es un gesto de cariño o atención, mucho más que un regalo caro. Yo me tomo un vinito contigo la próxima vez que te vea en vez de un mate jejeje Felices fiestas, Mónica.

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  2. Muy lindo, muy sabio, muy cierto. Me alegro que hayas encontrado tu camino y que se haga camino al andar. Que sea con mucha paz, alegria y fortaleza espiritual.
    Felices fiestas!

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  3. Gracias ! Mónica por ese corazón que vibra y dando luz a kilómetros de distancia en cualquier parte del mundo . Recibe más bendiciones y un abrazo fuerte cálido

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